martes, 21 de junio de 2011

LLUEVE PRIMAVERA


A veces  me aturdía el dolor.
Sollozaba mi soledad
como si fuera  la  única del mundo.
Cayendo  de mi  pecho el  cielo  
por  el peso de su  propia  zozobra,        
se descubría   torrencial rocío.
Mis ojos tan nublados de ti…
Sin saber  nada de  silencios,
anidaba el   gozo de ver
que cada lágrima vertida
te  abrazaba  con  un corazón propio.   
Así, dulce   tierno delicado,
salías  de mi cuerpo
hasta  tocar el suelo y
depositarte ahí .
Esa  jubilosa certeza de que
cada vertido  cristal de mi alma
bautizaría  en fértiles primaveras
la  tierra que mojaba.  
Entonces
brotaría mi amor
margaritas
rosas  
azucenas.
En cada flor
tu mirada
tu esencia
tu aliento
atrapados
en pétalos
para  mí…  




Autor: Luz María  López
© todos los derechos reservados

Poema II - Muere el Amor



y si importó,
ya no me retiene,
el incipiente ocaso
piedra está
en el centro de un vacío
envoltorio de caramelo
engullen las hormigas
los residuos de delicias
descuidadas  al tiempo yermo
sobre  esta piel que una vez besaron
labios, manos y mieles



lóbregos buitres
desguarnecidos de alas
detectan la inerte emoción,
el azucarado olor de lo sin vida 


murió el tiempo
murió el momento
murió la  espera
murió el latido
de un amor


ya no duele…

lunes, 20 de junio de 2011

Poema I – Muere el amor



demasiado sentimiento
atiborrando la mente
trazando los paisajes del vacío
un desierto que incinera
lo que es
lo que dejó ser
lo que nunca será…

una pena serpentea
sobre mi piel, ortiga
sobre mis labios, indolencia
sobre la brevedad del tiempo,
que nunca fue amiga, desatino

si la pasión me llueve
torrentes del pasado,
tal vez venga bien
osarme otra historia
conjurarme otro futuro
reventarme un nuevo idilio
morder ese viejo amor
dejarlo por siempre

exhalar un simple adiós…

jueves, 16 de junio de 2011

SIN TIEMPO



El fulgor de cada alborada,
abriga la sutil voz de un ardor.
Como si fuere rosario de besos,
en el regazo de un suspiro la santiguo.
En trémulas pinceladas fluye y
corazón adentro es llamarada.
Estampada en azul,
se me figura halo de ilusión.
Rocío mañanero,
ese clamor que me abraza.
Agridulce ríe y llora
la quietud del desencuentro.

¿Hasta cuándo amor?

¡No te das cuenta de que
nos vamos quedando sin tiempo!
Mañana otra lágrima más
cristalizará su ansia en el
borde mismo de mi sonrisa tuya.

El fulgor de cada alborada.
Cada Mañana.
Y cada lágrima….
 

ESCÚCHAME



 hoy te digo amor
- no me muerdas más los labios -
que enojada reviento
furia risa sarcasmo
y te adelanto cielito mío
que mujer pa' llorar
mal de amores no soy
mejor araño
fuerza pulso latigazo
pídele a Dios sí
que no te encuentre
arrimado a mis pestañas
cuando por mi sangre hierve
fuego lluvia trueno desaire
que te miro hielo
que te hablo fiero
que te hiero beso
a ver si tú
a ver si yo
a ver si el diablo
pero igual te digo amor
nunca jamás un adiós
que mejor muero
¡muerta muertita en tus labios!

COMO SIEMPRE

como quien se sabe
dueño de mi ser
llegas a mis días
sin pedir permiso
simplemente
¡te arrimas!
tibiecito te anidas
sobre mi almohada
como si fuera tuya
y yo te deseo…

Si tú supieras cielo
que cuando llegas así
es cuando más te respiro mío
ardor en mi sangre tú fluyes

Prométeme hombre
que vas llegar sólo
cuando esté dormida
porque…
ya mi sueño conoce tu aliento
como la noche al día
mas si llegas cuando ya la aurora
se filtró por mi ventana
bésame tuya
recuéstate sobre mi pecho
soñemos juntos un ratito
desnudos y en silencio…

A FUEGUITO


¡Me provocas!
Me provocas y los sabes.
Llegas cada día con sortilegios
nuevos en tu mirada.
Me rindes…
Sonrisa.
Suspiro.
Mariposa.
Luz en tu alborada.
Gemido.

Bomboncito...
¡Si no necesitas magia! 
Tus besos ofrendan nirvana.
Bonanza tus labios.
Bálsamo tu lengua.
Me bastan.

Y  en tus azules destellos,
deseo  fraguar mil
toquecitos de perdición.

 Sólo mío...

MÍRAME

Y si te acercas por el albor de mi universo, me hallarás frente a ti, colgando de un suspiro, porque he de asegurarme que en este espacio y en esta vida seré en tu voz. No necesito las pasiones huecas de galaxias ajenas a mi piel,  con la tuya me basta para un amor, lo juro. Por entre las estrellas te voy pestañeando hálitos de vida para que sucumban fuego y llovizna en el vórtice mismo de un infinito en tu boca. Por el más grande cielo te navego, tu ardor zambulléndose supernova y miel en la tibia y pulsante sangre de mis venas. El tiempo no existe, lo he detenido en tu mirada, en ese por siempre te amaré que retumba en las fusiones del más allá, ajeno y frío, y del más acá, tangible y tibio. Que es aquí amor y es ahora amor, que vivo y muero el delirio de retenerte eternamente mío. Cielo o infierno.

martes, 14 de junio de 2011

MI VOZ.. POEMAS DICHOS AL VIENTO

http://chirb.it/Ehaf8d

Para una partida

De pronto zarandean las memorias
por el ojal del alma,
caducos calendarios de ayeres
tan deslizados de fecha y a la vez,
reverberando nuevas telarañas.

No sé cómo es este adiós apretado
que apenas mitiga silencios
en mortaja de vacíos,
suspiro molido de albas.

Cansados los pies, arrastran
dolores que se hacen llagas y sangran…
¿Qué pena no supura en carne viva su pus?
Pústulas de sombras gimiendo despojos.

Circular por el aljibe,
de faz, las luces de la alborada
de giro, los agujeros de la noche
donde siempre acaban rendidas
las esperanzas.

Anida certera la idiota espera
de un resucitar de pasiones
que no ha de calmar ya, de seguro,
ni la inquieta posibilidad de lo posible.

Sombría vigilia de un fantasma,
se desploman los ojos
en la penumbra de una historia
que no logró ser destino. 


No era que su
pena fuera buena
era que solo
tenía esa pena
la lloraba
la bendecía
la maldecía
la rescataba
jugando a veces
a ser silente
la despojaba
de risas
la volvía atar
de un hilo
la encabuyaba
la soltaba
al aire
la miraba
de lejos
le sonreía
la rescataba
la acercaba
la acariciaba
luego
la escupía
no era que su
pena fuera buena
era que solo
tenía esa pena...
 
Autor: Luz María  López
© todos los derechos reservados
 
 

TITUBEO



 

ahora que te acercas
silbido de ave
rubor de estrellas
ternura
ahora que te acercas
alocado cosquilleo
brisa de mar
gemido
ahora que por fin te rindes
- tan dócil -
en el hueco mismo de mi ombligo
en la fina curvatura de mi espalda
ahora que te quiebras
en las entrañas de mi cielo
es ahora que te sientes mío
es ahora que te revuelcas sueño
y sucumbes sereno y dulcificado
en el rosa de mis pezones

con la esperanza enroscada
en el rostro mismo de tu aliento
me has declarado tuya sin remedio
y a pesar de mí…
¿Y si ya no quiero? 

Hasta el amor se cansa de esperar una noche de fuego.